Gianelli tenía muy en el corazón, la colaboración, activa y constructiva con los laicos, sacerdotes y hermanas. La visión de Gianelli, el gran misionero, un padre de corazón con corazón de padre. Gianelli decía: “Permanezcamos unidos. Busquemos, actuemos, persigamos lo que conocemos. La virtud unida es más fuerte. Una cuerda hecha de tres cabos difícilmente se rompe”.
Los laicos gianellinos son mujeres y hombres que, fieles a la vocación bautismal y arraigados en el Evangelio, se acercan al corazón del carisma de San Antonio Gianelli, para comprender, profundizar y vivir su espíritu en un compromiso de vida que asume la “santidad” como motivo inspirador y conductor. Son amigos, ex alumnos, madres y padres de familia, jóvenes, benefactores, voluntarios, simpatizantes, dependientes, colaboradores y todos aquellos que se dejan involucrar y fascinar por el Santo Gianelli.
Invitamos los laicos de la familia gianellina de Orán a comenzar este mes de noviembre con amparo de la Santísima Virgen María y todos los santos.
Nuestro carisma tiene un dinamismo tal que promueve efectos especiales entre todos los que comparten la misión de la Familia carismática:
Convoca y refuerza la identidad cristiana de los integrantes de la Iglesia.
Las religiosas y los laicos nos complementamos con la ayuda de Dios y de María. En este mes con la capacidad de crecer en la fe y la devoción a María.
Por eso pidamos la bendición de Dios para la vida consagrada y para los laicos.
Esto lleva a soñar en una etapa nueva para estas relaciones. Este momento estará marcado por la creatividad y la búsqueda; por una comunión que nace de la diversidad. Entre laicos y religiosos hay una tensión vital que se orienta a una comunión vital. Por lo mismo es decisivo:
- Identificar lo que es común entre laicos y religiosos
- Identificar lo que es diferente entre laicos y religiosos
- Reforzar y profundizar lo que es común a los laicos y religiosos
Como Instituto, queremos proponer el 2026 como el Año de la Comunicación Gianellina, bajo el lema:
“Cuidar la comunicación como nuestro huerto”.
Nos sentimos profundamente llamadas a dedicar un año a la oración, reflexión y formación en torno a la comunicación, entendida como un espacio educativo y profético de nuestro tiempo.
Un equipo de Hermanas y laicos, después del cuestionario enviado a toda la Congregación, ha caminado en sinodalidad durante un año, diseñando el sueño de comunicación que deseamos nutrir dentro y fuera de nuestra comunidad. Este sueño ha sido sintetizado en una misión compartida para el futuro de la comunicación Gianellina:
“Cultivaremos la comunicación como un huerto: un espacio de encuentro capaz de despertar pasión por el Reino y la misión, que encarne la pedagogía del cuidado y de la atención. Aspiramos a llegar a todos con una comunicación sencilla, atractiva, dinámica y profesional, que transmita cercanía, valentía y una caridad sin fronteras. Nos comprometemos a crecer en formación para habitar el continente digital como un nuevo territorio de evangelización.”
El Año de la Comunicación se iniciará con un evento de lanzamiento en línea el 18 de octubre de 2025 a las 14 horas de Roma, abierto a toda la familia Gianellina, y concluirá el 21 de octubre de 2026 con un evento de clausura. En el encuentro de apertura compartiremos las actividades propuestas a nivel general, dejando libertad y espacio para que cada provincia organice iniciativas propias. Dos días antes del encuentro les enviaremos el link. La Iglesia, a través de los mensajes de los diferentes Papas, nos anima a tomar en serio la misión de evangelizar en el mundo digital. Este año de la comunicación quiere ayudarnos a formarnos como “misioneras digitales Gianellinas”, siguiendo la invitación de Papa Francisco en su última encíclica Dilexit Nos:
“… Sueño con una comunicación que sepa hacernos compañeros de camino de tantos hermanos y hermanas nuestros, para reavivar en ellos la esperanza en un tiempo tan atribulado. Una comunicación que sea capaz de hablar al corazón, no de suscitar reacciones pasionales de aislamiento y de rabia, sino actitudes de apertura y amistad; capaz de apostar por la belleza y la esperanza aun en las situaciones aparentemente más desesperadas; capaz de generar compromiso, empatía, interés por los demás. Una comunicación que nos ayude a «reconocer la dignidad de cada ser humano y cuidar juntos nuestra casa común» (Carta enc. Dilexit Nos, 217).”
El mes de NOVIEMBRE comienza el día 1 con la Solemnidad de todos los Santos.
TODOS PODEMOS SER SANTOS, si confiamos en Dios.
TODOS PODEMOS SER SANTOS, si confiamos en María.
TODOS PODEMOS SER SANTOS, si confiamos en nosotros mismos.
TODOS PODEMOS SER SANTOS, si confiamos en los demás y en nuestras familias.
En este mes redoblemos las esperanzas y empecemos a darnos con generosidad a la obra de Dios.
MES DE NOVIEMBRE – MES DE MARIA
Hermosas oraciones podemos rezar a María.
Cada día la siguiente consagración:
"Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón.
Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, morir sin tu bendición. Amén".
Y también la consagración amorosa:
Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía!
Yo me ofrezco todo a ti y, en prueba de mi filial afecto, te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo, oh, Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.
Sigamos siendo testimonio en este mundo cercanos a nuestro prójimo y dispuestos a construir y contagiar la gracias del Jubileo 2025.
Hna. Graciela Isidori
ANEXO
Para agregar a la pastoral de NOVIEMBRE
Comienza el mes de NOVIEMBRE con la solemnidad de Todos los Santos y cabe destacar a nuestros santos patronos de ORÁN:
- NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, patrona de ORÁN
- SAN RAMON NONATO, patrono de ORÁN
- NUESTRA SEÑORA DEL MILAGRO DE SALTA, patrona de SALTA
- SEÑOR DEL MILAGRO DE SALTA, patrono de SALTA
- Los BEATOS Mártires del Zenta, NUESTROS TESTIGOS DE ORÁN.
- NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, patrona de TUCUMAN.
- NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DEL RÍO BLANCO Y PAYPAYA, patrona de JUJUY.
Las advocaciones marianas nos iluminan en la vida espiritual y alimentan nuestra devoción y nuestra vida misionera.
Somos personas de oración si tenemos devociones profundas y católicas.
Somos verdaderos testimonio de fe en la sociedad si nuestra vida espiritual está basada en la doctrina de la Iglesia.
Las devociones nos ayudan y nos sostienen también para el apostolado y la enseñanza de la fe a nuestras familias.
Que hermoso regalo sería tener en el hogar un pequeño altar, o una mesita con la Santa Biblia y las imágenes sagradas de María y Jesús. La Cruz de Jesús también debe estar presente en nuestros hogares, para recordar nuestro bautismo y renovar la fe.
También estos signos nos ayudan en los momentos de dificultades, o en los momentos que necesitamos del auxilio divino. Como dice el salmo nuestra ayuda nos viene del Señor.
Dice Jesús en el Evangelio sin mi nada pueden hacer.
El mes de noviembre también es el mes de MARIA, ya que el 7 de noviembre es la memoria de MARIA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS.
Todavía estamos celebrando el año jubilar 2025, de toda la Iglesia, año de gracia y de perdón, año de la misericordia, año para ganar las indulgencias y acercarnos a Dios en los sacramentos.
La Iglesia celebrará el Año Jubilar 2025, que comenzó el 24 de diciembre de 2024 con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro y concluirá el 6 de enero de 2026, día de la Epifanía.
Por eso, también tenemos presente que el Adviento comienza siempre cuatro domingos antes de Navidad.
Este año, en 2025, el Adviento comienza el domingo 30 de noviembre.
Adviento, tiempo de esperanza y espera de Jesús en nuestra vida.
Así comenzaremos la preparación para el tiempo de Navidad, tiempo de renacer y de crecer.
Sigamos siendo peregrinos de esperanza, sigamos caminando de la mano de Dios y de la mano de nuestras familias.
Preparemos nuestros corazones en este mes de María para el encuentro con Cristo con las lámparas encendidas vivamos la alegría de nuestra vocación.
Hermana Graciela Isidori

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