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Nos comprometemos a crecer en formación para habitar el continente digital como un nuevo territorio de evangelización



Estamos iniciando el mes de octubre, tiempo especialmente dedicado a rezar el Santo Rosario, y en el marco de la Novena a San Antonio María Gianelli.

En este espacio de Pastoral compartimos algunos escritos, entre ellos dos reflexiones de nuestra Madre General, Hermana Gladis Eberhardt.

El próximo 18 de octubre, en nuestro Instituto, daremos inicio al Año de la Comunicación, con el propósito de seguir tejiendo redes entre laicos y hermanas, y de crecer como personas capaces de encontrarnos y comunicarnos desde el corazón.

Vivimos en un mundo lleno de mensajes y medios, pero también con el llamado de Dios a ser verdaderos hermanos universales.

Con la ayuda del Señor, queremos transitar este tiempo compartiendo escritos y reflexiones que nos inspiren a comunicar siempre con amor.

Agradecemos profundamente a los laicos y hermanas que trabajan junto a nosotros para hacer visible, en cada palabra y acción, el amor a Dios y al prójimo.


HNA GRACIELA ISIDORI.

05 de octubre 2025




ROMA, 12 de septiembre 2025

Queridas Hermanas,

Apenas hemos concluido el año de las Constituciones, y ahora abrazamos juntas el desafío de la comunicación: somos seres relacionales, y comunicar es un acto personal, comunitario y congregacional esencial para anunciar que Dios nos ama a todas y todos.

Como Instituto, queremos proponer el 2026 como el Año de la Comunicación Gianellina, bajo el lema:

“Cuidar la comunicación como nuestro huerto”

Nos sentimos profundamente llamadas a dedicar un año a la oración, reflexión y formación en torno a la comunicación, entendida como un espacio educativo y profético de nuestro tiempo.

Un equipo de Hermanas y laicos, después del cuestionario enviado a toda la Congregación, ha caminado en sinodalidad durante un año, diseñando el sueño de comunicación que deseamos nutrir dentro y fuera de nuestra comunidad. Este sueño ha sido sintetizado en una misión compartida para el futuro de la comunicación Gianellina:

“Cultivaremos la comunicación como un huerto: un espacio de encuentro capaz de despertar pasión por el Reino y la misión, que encarne la pedagogía del cuidado y de la atención".

Aspiramos a llegar a todos con una comunicación sencilla, atractiva, dinámica y profesional, que transmita cercanía, valentía y una caridad sin fronteras.

Nos comprometemos a crecer en formación para habitar el continente digital como un nuevo territorio de evangelización.

El Año de la Comunicación se iniciará con un evento de lanzamiento en línea el 18 de octubre de 2025 a las 14 horas de Roma, abierto a toda la familia Gianellina, y concluirá el 21 de octubre de 2026 con un evento de clausura. En el encuentro de apertura compartiremos las actividades propuestas a nivel general, dejando libertad y espacio para que cada provincia organice iniciativas propias. Dos días antes del encuentro les enviaremos el link.

La Iglesia, a través de los mensajes de los diferentes Papas, nos anima a tomar en serio la misión de evangelizar en el mundo digital. Este año de la comunicación quiere ayudarnos a formarnos como “misioneras digitales Gianellinas”, siguiendo la invitación de Papa Francisco en su última encíclica Dilexit Nos:

“… Sueño con una comunicación que sepa hacernos compañeros de camino de tantos hermanos y hermanas nuestros, para reavivar en ellos la esperanza en un tiempo tan atribulado. Una comunicación que sea capaz de hablar al corazón, no de suscitar reacciones pasionales de aislamiento y de rabia, sino actitudes de apertura y amistad; capaz de apostar por la belleza y la esperanza aun en las situaciones aparentemente más desesperadas; capaz de generar compromiso, empatía, interés por los demás. Una comunicación que nos ayude a «reconocer la dignidad de cada ser humano y cuidar juntos nuestra casa común» (Carta enc. Dilexit Nos, 217).”

Frente a los desafíos de un mundo fragmentado y colmado de inmediatez, la comunicación se nos presenta como un llamado a la comunión y, al mismo tiempo, como un medio de evangelización en el mundo digital:

“Estamos llamadas a prolongar con nuestra vida la presencia de Cristo, participando en la obra evangelizadora de la Iglesia. Hacemos de nuestros servicios espacios de humanización y comunicación, para anunciar la Buena Noticia con entusiasmo y audacia.” Normas aplicativas 47

Abracemos este desafío con alegría y pasión, para que el mundo se convierta en un jardín donde florezca la fraternidad como familia humana.

Seguras de que este sendero será iluminado por la luz de nuestro Carisma, vivido en sinodalidad y sostenido por la oración de cada una, las saludamos con afecto fraterno.


Madre General y Consejo General

Comisión de Comunicación


Reflexión para la Familia Gianellina

Octubre 2025

IDENTIDAD

Gianelli tenía muy en el corazón, la colaboración, activa y constructiva con los laicos, fundada en su valorización. Él los sabía implicar en las diversas actividades confiadas a las FMH, y no vacilaba en tomarlos como consejeros. La Congregación de las FMH nació en un clima de condivisión (comunión) con sacerdotes y laicos.

Gianelli decía: “Permanezcamos unidos. Busquemos, actuemos, persigamos lo que conocemos. La virtud unida es más fuerte. Una cuerda hecha de tres cabos difícilmente se rompe” …

Si el desafío es éste, es necesario luchar continuamente, también contracorriente, para llegar a un mismo sentir, a un mismo pensar, a un mismo querer y a un mismo obrar para la gloria de Dios y la difusión del Evangelio (…)

LOS LAICOS EN LA FAMILIA GIANELLINA

Los laicos gianellinos son mujeres y hombres que, fieles a la vocación bautismal y arraigados en el Evangelio, se acercan al corazón del carisma de san Antonio Gianelli, para comprender, profundizar y vivir su espíritu en un compromiso de vida que asume la “santidad” como motivo inspirador y conductor.

Son amigos, ex alumnos, madres y padres de familia, jóvenes, benefactores, voluntarios, simpatizantes, dependientes, colaboradores y todos aquellos que se dejan involucrar y fascinar por el Santo Gianelli1.

Laicos y religiosos beberán de un mismo pozo (2)

Para hacer un camino, por supuesto, hay que dar el primer paso. La vida y misión compartida es primer paso para una forma de vida religiosa nueva. Corren “tiempos recios”, decía Santa Teresa, en los que se precisan “amigos fuertes de Dios” para iniciar la marcha.

Religiosos y laicos tenemos que beber del mismo pozo: el carisma fundacional. Imagen que nos deja iluminados, motivados y orientados para hacer un camino nuevo.

-Laicos y religiosos beberán de un mismo pozo. Pozo que es manantial cuya vena nunca engaña (Isaías 58, 11). El agua que brota de este pozo se distribuye por vasos comunicantes a todos los integrantes de las familias espirituales si creen en la comunión y de ella viven y desde ella se abren a la misión. Esta imagen del agua que brota y se desparrama y fecunda el campo de la misión nos lleva a pensar en una rica experiencia de comunidad, interrelación, participación, espiritualidad, identidad, colaboración, compromiso, formación, misión común y sinergia. Estas son las palabras que más repiten quienes tienen claro el nuevo papel de la vida consagrada en relación con los laicos. De esa fuente, de ese carisma, de esa agua que nos llena de vida bebemos; nos trae novedad, es creativa y da calidad a nuestra existencia evangélica. Ese carisma tiene un dinamismo tal que promueve efectos especiales entre todos los que comparten la misión de la Familia carismática: aglutina, diferencia, estimula, refuerza la identidad cristiana de los integrantes de la Iglesia.

-Vivir una unión sin confusión es una gran riqueza. Usaremos también una imagen para presentar esta convicción. Las Familias carismáticas están integradas por diferentes ramas o grupos de laicos y religiosos. Pero las ramas pueden estar al pie del árbol, cortadas y separadas, y no formar de hecho parte del árbol y no recibir sabía de unas mismas raíces y tronco. Esto ocurre con alguna frecuencia. La unión sin confusión nos lleva a ser árbol. Oír esta palabra es evocar la necesaria sinergia que precisamos en toda familia espiritual y en la Iglesia en este momento. Esta sinergia tiene que ser mayor y nueva; se logra juntando, uniendo; con ella se multiplica la vida y la energía. Esta propuesta marca el camino que se recorre unidos sin confundirnos; cada uno –laico-religioso, aporta su originalidad. Es bueno evocar en el punto de partida que la certeza de nuestras vocaciones específicas nos inspira y hace que seamos los unos para los otros una constante fuente de riqueza. Esta complementariedad es un desafío de los religiosos para los laicos y de los laicos para los religiosos y, por supuesto, se convierte en exigencia de una comunión responsable. Ni la vida consagrada ni el laicado de manera separada van a llegar a comprender su plenitud ni a mostrar la plenitud del seguimiento de Jesús. No hay duda que el laico es el espejo en el que debe mirarse el religioso para comprenderse plenamente y a la inversa. Esto lleva a soñar en una etapa nueva para estas relaciones. Este momento estará marcado por la creatividad y la búsqueda; por una comunión que nace de la diversidad. Entre laicos y religiosos hay una tensión vital que se orienta a una comunión vital. Por lo mismo es decisivo:

 Identificar lo que es común entre laicos y religiosos

 Identificar lo que es diferente entre laicos y religiosos

 Reforzar y profundizar lo que es común a los laicos y religiosos

 Hacer complementario lo que es diferente entre laicos y religiosos


-Reflexión para la Familia Gianellina – Provincia Madre Clara Podestá-

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