La Virgen del Huerto, también conocida como Nuestra Señora del Huerto, es una advocación mariana originada en la ciudad de Chiavari, en la región de Liguria, Italia. Su devoción nació a comienzos del siglo XVI, en el contexto de una grave epidemia que azotaba la región.
Según la tradición, en el año 1493, cuando la peste amenazaba con diezmar a la población, una piadosa mujer colocó una imagen de la Virgen María en un huerto junto a su casa y comenzó a rezarle con fervor, pidiendo su intercesión. Milagrosamente, el mal comenzó a disminuir, y los vecinos empezaron a reunirse para rezar en ese mismo lugar. Pronto se construyó una capilla, y la imagen fue venerada como “Madonna dell’Orto” (Virgen del Huerto).
Con el tiempo, esta devoción se propagó gracias a las enseñanzas y el apostolado de San Antonio María Gianelli, obispo de Bobbio y fundador de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto en 1829. Este santo promovió el amor a la Virgen como madre protectora, guía de los pobres y educadora espiritual. Su obra apostólica dejó una profunda huella en el ámbito educativo, social y espiritual.
La devoción llegó a Argentina gracias a la misión de las religiosas de esta congregación, quienes se establecieron en distintas localidades —entre ellas, la ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, en la provincia de Salta— donde fundaron colegios y comunidades religiosas. Allí, la Virgen del Huerto se convirtió en guía espiritual de generaciones de alumnos, docentes y familias, inspirando una pastoral centrada en la oración, el servicio y el amor a los más humildes.
En Argentina también se destaca la figura de la Beata María Crescencia Pérez, religiosa argentina de las Hijas de María Santísima del Huerto, reconocida por su caridad, humildad y entrega al prójimo. Beatificada en 2012, Crescencia es ejemplo de cómo vivir el mensaje evangélico con dulzura y sacrificio, siguiendo los pasos de la Virgen del Huerto.
Hoy, la Virgen del Huerto sigue siendo símbolo de ternura, cuidado, protección y esperanza. Su imagen convoca cada año a celebraciones, peregrinaciones y actos de fe, especialmente en escuelas como el Colegio del Huerto de Orán, donde su presencia es el corazón de la vida pastoral, desde el nivel inicial hasta el nivel secundario.

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